viernes, 5 de junio de 2015

NUEVAS AVENTURAS


Estábamos quedando para el día siguiente y ella me dijo que seguramente vendría acompañada de un amigo, al preguntar de quien, se me puso una sonrisa, hacía unas semanas que le había conocido, en realidad no era la primera vez que le veía pero no habíamos intercambiado nada más que unas palabras y había pasado desapercibido, pero el último día no fue así, pasamos más tiempo juntos y fue divertido, era un hombre guapo, moreno, se veía que se cuidaba y cultivaba un aparentemente bonito cuerpo, pero lo mejor que tenía era una inmensa sonrisa, una sonrisa de pillo, que invitaba a hacer maldades.

Aunque en realidad  lo que verdaderamente le hacía atractivo era esa mezcla de vacilón y chulo, jugaba al doble sentido que era una de las cosas de las que yo más disfruto en la vida, hasta el punto de dejarme un par de veces sin palabras que replicar y hacer que me sonrojara, eso en mí no es fácil todos lo saben, así que fue en esos momentos cuando más me fije en él, se le veía seguro de sí mismo y me había tomado la medida, era como si supiese cuales eran las teclas que me hacían estremecer, me decía que no protestaría tanto cuando estuviese dándome placer agarrándome del cuello, esa forma de crear morbo siendo él quien llevaba la batuta me desmontaba y como lo sabía lo utilizaba, haciendo que mi piel se erizase y quisiese más. Pero paraba, él tenía el control y yo dudaba que fueran más que cuatro vaciles, no veía interés por su parte para tener más recorrido, asique tras masturbarme al día siguiente fantaseando con un encuentro con él, me olvide de su existencia.

Pero quizás hoy volvería a verle y como fantasear es gratis, pensaba en él mientras me metía en la bañera.


Habíamos pasado una tarde agradable, con amigos, risas y por supuesto lucha y rebeldía, cuanto más hablaba con él más atractivo me parecía, era inteligente, era divertido, era sensible, pero de repente se había vuelto más flojito, no entraba al trapo, yo iba fuerte, preparada para una batalla como la del otro día pero en esta ocasión no había contrincante, supuse que no quería seguir con el juego a pesar de que alguna puyita caía de forma inevitable, la gente se fue retirando poco a poco, hasta que quedamos cuatro tomándonos la última copa, éramos tres mujeres y él, ellas con algunas copas de más hablando de sus cosas, él terminó su copa y dijo que se marchaba y con una gran sonrisa se despidió de nosotras, yo durante la conversación le había pedido el tlf, así que a los 5 minutos de irse le puse un mensaje, "ya te vale irte y dejarme con estas que me sacan 5 copas de ventaja jajajaja", al momento respondió al mensaje "es que estabais hablando de vuestras cosas, me sentía un poco incómodo" "me he dado cuenta, sorry, podías haberlo dicho y nos habíamos tomado una copa nosotros" "aún estas a tiempo voy andando hacia casa, me paro, te espero y nos la tomamos?" No daba crédito, de verdad que no me esperaba esa respuesta, sólo le estaba vacilando, no creí que aceptaría. Me despedí de las chicas y fui a su encuentro, había elegido un bar tranquilo, con decoración étnica, entré y ahí estaba en unos puff al fondo del bar, con dos mojitos. "Yo no debería beber que tengo que coger el coche", le dije, "tranquila, si te apetece tomártelo puedes dormir en casa" pasamos un par de horas de charlas y risas, no sabía si pasaría algo más pero tenía claro que era de las personas que suman, así que fuera lo que fuere quería mantener el contacto con él.

"Tomamos la última en casa?" Yo acepté encantada, fuimos caminando entre interesantes conversaciones, que ya no eran tan profundas a causa de las copas que llevábamos encima.

Entramos en su casa, encendió una pequeña lámpara, y fue a preparar las copas, le pedí permiso para liarme un peta, y me puse a ello, puso algo de música bajita, se sentó a mi lado, me sentía bien, había confianza, yo llevaba una camiseta anudada al cuello con un escote generoso, el sujetador me molestaba así que retire la tira de arriba y la cole por debajo del canalillo, sus ojos se clavaron en él, x primera vez en toda la noche brillaban de deseo.





Mantuvo la mirada varios segundos, quería que le viese, agarró mi mandíbula con una mano y me acercó hasta su boca, cuando estaba cerca me dio un lametón, y pegó sus labios a los míos, era como si se hubiese transformado, el deseo se leía en sus ojos mientras su boca devoraba la mía, mi mano fue a tirar de su camiseta para deshacerme de ella, pero él agarró mis manos, "no te equivoques, yo mandó" yo sonreí con cara de niña mala "está bien, tu mandas", sacó mis tetas por encima de la camiseta, y su boca se dirigió hacia ellas, su lengua los golpeaba para que creciesen con su humedad y el calor de su aliento, los succionaba, sus dientes los mordían con la presión justa para hacer que se escapase un "ayss", sin que fuera doloroso.









Su mano acarició mi sexo por encima del pantalón, "pero mira como está mi zorrita, si estas cachonda ehh" "solo un poco" le contesté "levántate" dijo con voz firme, yo obedecí sin rechistar, "desnúdate pero no te quites la camiseta, me gusta como te ves con las tetas por encima", cuando terminé agarró mis hombros y me arrodilló frente a él, se quitó la camiseta y mientras me sonreía con una sonrisa perversa desató los botones de su vaquero y sacó su polla, instintivamente mi lengua recorrió mis labios, era gruesa, morena, y estaba erecta, la acercó a mi cara y fui a su encuentro con mi lengua, él se apartó y dio un suave cachete en mi cara, "he dicho que será cuando yo diga", " es verdad, lo siento", volvió a acercar su polla a mi cara, y la acariciaba con ella, yo quería meterla en mi boca pero no iba a volver a caer en la tentación, mi deseo aumentaba y mi respiración con él, el juego me ponía muy cachonda. Su polla bajo desde mi mejilla y esta vez sí se abrió paso en mi boca, que ansiosa la daba la bienvenida, su mano acariciaba mi nuca, intenté metérmela hasta el fondo, un gemido salió de su boca, mi lengua empezó a juguetear con ella mientras sus pantalones caían hasta el suelo, mi mano rodeo su polla y acompañaba a mi boca al penetrarse. "Veo que te gusta zorra, asique tendrás q esperar, agarró mi pelo para q me levantará, apretó mi cuello y me besó, me besó mientras me dirigía a la sala contigua y me echó sobre la cama, se hizo el silencio y de repente sonó un plass, su mano había impactado en mi culo, levántalo, le hice caso y puse mi culo en pompa,  su mano agarró mi pelo,  y giro mi cabeza frente a un espejo, “ quiero que mires como te follo”, su voz me excita sonada dura, grave, paseó su polla por mi raja para lubricarla, y de golpe me la metió hasta el fondo, bombea a la vez q seguía palmeando mis cachetes, que debían de estar rojos, porque sentía como picaban, me quejé y tiró más de mi pelo, “no rechistes” sus manos agarraron mis tetas apretándolas, mientras me penetraba duramente, sus huevos golpeaban mi culo haciendo ruido, un ruido que se mezclaba con mi gemidos.




Paró y me hizo tumbarme boca arriba, se colocó de rodillas entre mis piernas y empezó a penetrarme con dureza, una mano apretó mi cuello mientras la otra sujetaba en alto una de mis piernas,  mis manos agarraban su mano como intentando estar preparadas por si se paraba en su presión, su boca y sus ojos mirándome emanaban lujuria. Me dolía el pezón sabía que al día siguiente tendría un moratón que me recordaría esa noche. Su polla entraba y salía de un coño empapado que se contraía para presionarla como queriendo que no se fuera, mi respiración se aceleró, y mi cuerpo se tensó, me estaba corriendo como un perra mientras él seguía dándome duro, cuando acabé de retorcerme de placer sus dedos entraron en mi boca, de repente paró me hizo arrodillar en el suelo y agarrando mi cabeza la dirigió hasta su polla, estaba empapada, acababa de hacerme tocar el cielo asique se merecía todas las atenciones, estaba muy dura, y mi boca la masturbaba duramente, su mano apretó mi nuca hasta que la sentí en la garganta, dando inevitablemente una arcada, seguí masturbándola acompasándola con mi mano, su cuerpo te tensó, se paró la polla de mi boca y me pidió que la abriera. Su leche caliente bañó mi boca, mi pecho y salpicó mi cara.





Se acercó y lamió las gotas que tenía en mis mejillas, yo había tragado lo que me había caído en la boca, se acercó al baño trajo papel con el q me limpió y  una crema hidratante, me tumbó en la cama y puso un poco en mis nalgas, la crema estaba fría, algo que se agradecía por el calor de emana de ellas, sus manos lentamente la extendieron, mientras sus labios apresaban los míos.

El teléfono sonó sacándome de mi ensimismamiento, tenía los dedos arrugados, no se cuánto rato llevaba en la bañera, pero el viaje fue tan maravillosa que odié a quien fuere quien había llamado. Lo que estaba claro era que iba a llegar tarde, que le vería y que quien sabe si un día escribiría algo real.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL VERDADERO DUEÑO DE MI DESEO

Es la primera vez que lo que publico no es un relato, se trata tan sólo de una gota de deseo, de cariño, de gratitud, es sólo un pequeño regalo en un día especial para:


EL VERDADERO DUEÑO DE MI DESEO

Nuestros cuerpos son como imanes que con inevitable fuerza se atraen,
no importa que llueva o truene, magnetismo es lo que hay.
Tu boca llama a mi boca y la priva de voluntad
la pasión y la lujuria bailan a nuestro alrededor
cada cm de mi piel se vuelve esclava de tus deseos
y mi sexo arde esperando tus caricias y atenciones
tu polla me hace tuya con saña pero también con un cariño
que consigue que esa mezcla nos lleve hasta el paraíso.
mientras tu mano firme y dulce domina el aire que entra en mis pulmones
y tu boca susurra palabras en mi oído que convierten a esta fiera en domable.
Cometimos un error, que nuestros cuerpos se conociesen tan intensamente,
que no nos necesiten para desearse a cada instante.
Se puede ser puta y princesa al mismo tiempo me preguntaba??
yo contesto que sin duda, puta al darte mi cuerpo y princesa al darte mi alma.

Se que es maravilloso pero a veces siento miedo porque pase lo que pase sigues siendo el verdadero dueño de mi deseo


domingo, 30 de noviembre de 2014

CALMANDO SED

Normalmente cuando nos veíamos nos distanciábamos un poco, habíamos saciado la sed del otro que teníamos,y pasaba un tiempo hasta que la sed volvía y esa distancia de nuevo se hacía pequeña, pero esta vez no fue así, apenas acababa de irse y ya volvía a desear que me hiciera suya.

La última vez hubo mucha pasión, mucho deseo, pero también hubo mucha conversación, muchas risas y mucha complicidad, llevaba mucho tiempo siendo mi mejor amante pero poco a poco a eso debíamos sumarle que nos estábamos convirtiendo en buenos amigos. Pero no había sido suficiente para calmar las ganas del otro que al menos yo tenía y al parecer la suya tampoco, era media tarde y recibí un mensaje "sigo con ganas de vos", era inevitable no sonreír al leerlo, solo él conseguía que mi cuerpo tuviese vida propia sólo con dos palabras, "mañana puedo escaparme, dime que tu también puedes" me dijo y yo por supuesto que podría y sino haría que así fuese.

Le recogí en el trabajo, subió al coche con su gran sonrisa, su boca me volvía loca, era verla y no poder evitar abalanzarme sobre esos labios, me besó a modo de saludo, no no le dije agarrándole del jersey y acercándole a mi, nuestros cuerpos se conocían y se gustaban, nuestras bocas se entrelazaron y mi mano acarició su polla por encima del pantalón, se retiró y me dijo " vienes traviesa no??" "sólo un poco", su polla iba creciendo, y la excitación de ambos con ella. El trayecto fue entre besos y mordiscos en los semáforos, caricias que no dejaban que su polla perdiera ni un ápice de su dureza. Y aunque se nos hizo eterno por fin llegamos a casa.


Abrimos la puerta y dejamos de contenernos, me empujó contra la pared, estábamos muy calientes, nuestras bocas se devoraban mientras nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, las camisetas desaparecieron, sus manos sacaron mis tetas del sujetador, agarraron una de ellas y la dirigió hacia su boca, succionaba mi pezón que iba creciendo entre sus labios, y me lo ofrecía para que le acompañase, nuestras lenguas jugaban entre ellas con ese botón duro entre ellas. Poco a poco íbamos subiendo las escaleras, era como una batalla entre ambos cuerpos, llegamos al salón, me abrazó por detrás mientras jugaba con mis tetas y su boca se apoderaba de mi cuello. "voy a hacerte mía" me dijo al oído. me inclinó sobre el reposabrazos del sofá, subió mi falda, bajo las medias y sin mediar palabra la metió hasta el fondo de una embestida, un gemido de placer se escapó de mis labios, sus manos apretaban mis caderas, y golpeaban mis nalgas, yo miraba a la tele, estaba apagada y nos reflejábamos en ella, me gustaba vernos, observar como entraba y salía de mi, me gustaba ver como mis tetas se balanceaban al ritmo de sus caderas.




Nos volvíamos salvajes, perdíamos el raciocinio, éramos dos animas atrapados entre sus instintos, entregados al placer del otro, el mundo se paraba solo existían nuestros deseos y nuestras sensaciones.

Me agarró de los brazos me levantó y sin sacarla de dentro de mi me acercó al sofá me tumbó boca a bajo y continuó penetrándome, estaba tumbado sobre mí, con sus manos a ambos lados de mi cabeza, sus dientes mordían mi nuca, besaban mi cuello, se acercaban a mi oído donde no paraban de hablar, muchas cosas no las entendía pero no importaba porque de igual modo me volvían loco, me abrazó incrementó el ritmo, y apretándome contra él, hizo que ambos nos corriésemos al unísono, que explotásemos como si fuésemos uno. Ahogamos los gemidos en nuestras bocas, quedando acurrucados en el sofá sin aliento, con nuestros cuerpos casi inertes que aún se sacudían en algún espasmo.


Era increíble, nuestros cuerpos disfrutaban más allá de lo que nosotros podíamos controlar y nos esperaba una tarde llena de descontrol y sin limitaciones, pero también de risas y confidencias. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

UNA TARDE DE VERANO

Era una tarde de verano, el día anterior habíamos hablado de vernos, y a ambos nos venía bien, hacía tiempo que nos conocíamos virtualmente, y algo menos que nos conocíamos personalmente, pero siempre habíamos coincidido con más gente, nos caíamos bien y porque no quedar una tarde para tomar algo, él día que le conocí me sorprendió, era bastante más guapo en persona que en las fotografías que había visto de él, moreno, ojos grandes, y una bonita sonrisa, pero tenía pareja y eso para mi era algo tabú.

Hacía mucho calor, así que elegí un vestido hippie fresquito que me había comprado unos días antes y que aún no había estrenado, cuando iba a salir de casa me vi en el espejo, quizás tenía demasiado escote, eran dos tiras que tapaban el pecho y que se anudaban en el cuello, sin duda dejaban entrever un buen canalillo, quizás era excesivo para tomar un café con un amigo, pero si me cambiaba llegaría tarde así que me dio un poco igual.

Le recogí en su casa y fuimos a una terraza a tomar algo, era muy pronto no había nadie, teníamos el bar para nosotros solos, el sol se colaba entre las sombrillas, hicimos una apuesta el decía que el sol llegaría al canalillo, yo decía que según giraba el sol no lo haría, y perdí. Supongo que era sólo una excusa para poder mirar sin parecer descarado, era como si nos conociésemos de siempre, hablamos de política, de nuestras vidas, de la familia, y me contó que su matrimonio no funcionaba, estaban a punto de separarse, la cerveza  se convirtió en mojitos y la noche nos cogió allí sentados entre risas, vaciles, y batallitas, ya era de noche así que porque no cenar, ya era casi media noche y al día siguiente había que trabajar, así que le convencí para que me dejase pagar, así me aseguraba que volviésemos a vernos.

Mientras le llevaba a su casa, le miraba, era un tío interesante, guapo, inteligente y muy divertido, llegamos a su casa, paré en la puerta, "bueno se te acabó el billete" Eso parece" nos acercamos para despedirnos, un beso fue a la mejilla, el otro a la comisura de la boca, ambos nos quedamos inmóviles por un instante, no, no aún sigue casado me dije, él debió de pensar lo mismo porque abrió la puerta y bajó del coche.

El semáforo estaba en rojo, así que me quedé mirando como se alejaba, al ponerse en rojo le adelante y bajando la ventanilla le dije " ves por el sol eh" me miro y se carcajeó, " te apetece tomar la penúltima??" sonreí, me encantaba la idea, "a la penúltima nunca se le dice que no", aparqué y fuimos a un bar que estaba al doblar la calle. Tras un par de copas con mucho disimulo nos echaron del bar, era hora de cerrar, ya daban las dos, y ambos andábamos algo pasados de alcohol en dirección al coche, "yo así no puedo conducir", él se río, me agarró la mano y cambió el rumbo hacia un descampado que había al otro lado de la carretera, cruzamos corriendo mientras reímos, al llegar al descampado se dirigió hacia un camión al llegar me apoyó contra la puerta, nos miramos y x primera vez en mucho rato dejamos de reír, se produjo la misma pausa que en el semáforo cuando se bajó del coche, con una diferencia esta vez ninguno se fue, nos miramos a los ojos, mi corazón aumentó el ritmo y lentamente me acerqué hasta sus labios, sus labios eran gorditos, carnosos, mis labios los atraparon, mi lengua los recorrió, su boca se entreabrió dejando paso a mi lengua que se envolvió con la suya, se presentaron se conocieron y se gustaron, comenzaron un lento baile que unos segundos más tarde se tornó en hardcore, nuestras bocas se devoraban mientras sus manos me apretaban contra él.

Escuchamos gente hablar, yo comencé a reír, me tapó la boca con su mano.... shhhhh, sacó unas llaves de su bolsillo y abrió el camión, haciendo una reverencia como si fuera una princesa me invito a subir, no sin que yo agarrara el vestido y le diera las gracias haciendo una genuflexión, subí y me quedé alucinada, siempre había pensado en un camión como un habitáculo con dos asientos  sucio y con calendarios porno, pero me encontré una habitación, limpia, con una cama, una mesita y que tenía suficiente altura para permanecer de pie, después del impacto y de sus risas por ello, me senté sobre la cama, él se arrodilló frente a mí, sus manos agarraron mis mejillas y me besaron, desaparecieron las sonrisas, y dieron paso a unas miradas que denotaban deseo, deshizo el nudo del cuello y dejó caer las tiras dejando mis pechos al descubierto, los miró y después me miró a los ojos, puffff fue lo único que atinó a decir antes de acercar su boca a uno de ellos, su lengua los recorrió haciendo que un gemido se escapara de mi boca,  los lamía, los succionaba, los mordía, su lengua vibraba sobre ellos haciéndome estremecer, la temperatura iba subiendo por momentos, mis manos tiraron de su camiseta, mientras sus manos se colaban por debajo del vestido, acariciando la tela de mi tanga que comenzaba a estar húmeda, al mismo tiempo mis manos se deshacían de su vaquero, dejando ver unos bóxer negros.

Sus dedos apartaron la tela acariciando mi coñito, suave, recién rasurado, mi mano acariciaba su ropa por encima de la tela mientras nuestras lenguas jugaban traviesas, su polla estaba dura, tenía un tamaño normal, y según la acariciaba crecía hasta su máximo esplendor. Se puso de pie y mis manos bajaron e hicieron desaparecer sus bóxer, su polla saltó como un resorte quedando a la altura de mi cara, lucía bonita, en aquella penumbra podía ver salir una gota, mi lengua se acercó a recogerla, al tocarla él se estremeció, mi lengua recorrió su tronco sin dejar de mirarle, la metí en mi boca, mi lengua jugaba con ella, entreteniéndose en su prepucio, su mano se posó en mi nuca, y comenzó a instaurar el ritmo, yo acompasaba esos movimientos con mi mano, apretando su polla mientras mi boca le continuaba, su cabeza caía levemente hacia atrás, mientras sus ojos se entrecerraban, me apartó y me levantó,  se recostó sobre la cama poniéndose boca arriba e invitándome a subirme sobre él, mi coño quedó a la altura de su cara, sus manos apretaron mi cuerpo contra su cara, su lengua comenzó a masturbarme, y la mía le correspondía sobre su sexo, mi mano apretaba su polla a la vez que mi boca se penetraba cada vez más rápido, dos de sus dedos me penetraban, éramos silenciosos, los gemidos eran ahogados, toda la cabina olía a sexo y a lujuria, sus dedos entraban y salían frenéticamente mientras su boca se afanaba a succionar mi clítoris y a vibrar sobre él, yo tuve q parar no podía continuar, me faltaba el aire, mi espalda se tensó, él no paró y yo exploté en un intenso orgasmo, tras recuperar el aire me aparté de encima de él.

"quiero follarte" fue lo siguiente que dijo, me quitó el vestido y me tumbé sobre la cama, puso una rodilla sobre la cama puso una de mis piernas sobre su hombro y sin mediar palabra me penetró, mi gemido le hizo saber que todo estaba bien y comenzó a penetrarme duro, profundo, sus manos apretaban mis tetas, me hacía daño, pero estábamos tan cachondos que era placentero, tras unos minutos así se arrodillo sobre la cama ente mis piernas, volvió a entrar dentro de mi, sus manos se apoyaban cerca de mi cuello, salía del todo y entraba, cada vez mes rápido, embistiéndome con fuerza, mis piernas rodearon su cadera apretándole contra mi, mis manos rodearon su espalda, nuestras bocas se buscan con desesperación, su espalda estaba húmeda, sudaba, efectos de tanto alcohol y tanto placer, nuestras respiraciones eran entrecortadas, cambió el ritmo, movimientos cortos, rápidos, mis uñas se aferraban a él, arañaban su espalda, "sigue, vamos quiero que me des todo tu placer" esas palabras hicieron que nos desbocásemos aún más, éramos dos fieras entregadas al instinto, al placer, su respiración cesó, y con una penetración profunda se corrió, sentí como su polla se derramaba dentro de mi, como su orgasmo se fundía conmigo.

Se quedó inmóvil sobre mi, recuperando el aliento, mis piernas lo mantenían atrapado, me besó dulcemente, mientras su polla iba perdiendo rigidez, estábamos rendidos, se retiró de mi se puso los bóxer y el vaquero y bajo a echar un pis.

La luz me hizo abrir los ojos, estaba hecha polvo, miré a mi alrededor para ver donde estaba, debí de haberme quedado dormida cuando bajó del camión, él dormía en el asiento del conductor que había reclinado, dormía como un bebé su camiseta le arropaba como si fuera una manta, eran las 6,15 sabía que madrugaba pero no tenía ni idea de a que hora entraba a trabajar, me vestí, y le besé en los labios, peque despierta, a ver si vas a llegar tarde, le costó abrir los ojos, miro el reloj y se puso en pie, "nos da tiempo a un café antes de salir pitando, me invitas a desayunar" "eso está hecho caballero andiamo??" bajamos del camión, un señor arrancaba un coche aparcado en el descampado, nos miró con caras raras, reímos "estamos más locos".

No hay mejor forma de terminar una noche o de empezar una mañana que con un café y una tostada.




miércoles, 21 de mayo de 2014

ME PERDONAS????

Hacía varios meses que no nos veíamos, el destino jugueteaba con nosotros y siempre pasaba algo, incluso una de las veces me molestó que no pudiera ser, y mi impulsividad me jugo una mala pasada, pero ya me conocía y por suerte nunca tomaba mis prontos en cuenta, le prometí que le compensaría cuando nos encontrásemos.

Cuando pasábamos tiempo sin vernos, cada día aumentaban las ganas de hacerlo, y se hacían más frecuentes los mensajes en los que nos acordábamos del otro y fantaseábamos.

Hasta que ya las ganas no podía crecer más, y quedamos en vernos unos días más tarde.

Le recogí en su trabajo, y mientras llegábamos para casa íbamos manteniendo conversaciones amenas, a las que ninguno de los dos prestábamos mucha atención, era vernos y desearnos, todo lo demás daba igual. Llegamos a casa y a pesar de haber cogido un par de cervezas, no nos dio tiempo a abrirlas, nuestros cuerpos sólo pensaban en poseerse...

Tras una tarde de sexo y de risas, nos pusimos a ver el fútbol juntos, era una relación genial porque había un deseo brutal, y cuando el deseo se tomaba un descanso éramos buenos amigos. Fueron cayendo más y más cervezas, y algún que otro canuto...ya habíamos descansado y mientras veíamos la segunda parte nuestras manos jugueteaban, sin pasar más allá de ese juego, yo tenía una sorpresa guardada e iba a esperar el momento adecuado para seguir, cuando faltaban 10 minutos para que el fútbol acabase me levanté, me acerqué a su oído y le dije, subo a la habitación, te espero allí sube cuando acabe el fútbol, pero... intentó decir él, shhhhh, besé sus labios y me subí, a la mitad de la escalera le miré y le dije líate uno y súbetelo.

Arriba yo lo había dejado todo preparado, saqué unas velas del cajón, las repartí por la habitación y las encendí, encendí un incienso,   me hice dos coletas que anude con dos pompones rosas, había dejado la ropa preparada, un body de encaje rosa con corazones, una corbata roja, unos calcetines blancos por encima de la rodilla, zapatos de tacón rojo y una falda de colegiala que yo misma me había tejido para la ocasión y que tan solo se ataba con un velcro.

Dispuse sobre el baúl todos los juguetes, esposas, pañuelo, una pequeña fusta, varios vibradores, y una caja de condones. Maquille mis ojos en negro, pinté mis labios de rojo,y puso un poco de colorete en mis pómulos, aunque tras las cervezas ya estaba algo sonrojada, me miré al espejo, dos velas lo alumbraban, me gustaba lo que veía, me acariciaba mientras sonreía, sabía que le iba a encantar, me excitaba el juego, me puse perfume mientras escuchaba el pitido del final del partido, mi corazón se aceleró, "puedo subir?? "gritó desde abajo, "sí, claro te espero aquí", me acerqué a la mesilla y le di al play a la lista que tenía seleccionada

https://www.youtube.com/watch?v=sFb3WlnCOxM

Apagué la luz de la escalera y le esperé en el centro de la habitación jugueteando con la corbata, apareció entre la penumbra, lo primero que vi fue su sonrisa y sus ojos muy abiertos, conocía esa sonrisa de excitación la había visto muchas veces, dejó el cenicero y el peta sobre un mueble, y se acercó a mi, yo le esperaba con cara de traviesa, las velas hacían formas en las paredes, como si bailasen al son de la música, y fue como si nos contagiasen, agarró mi cara con sus manos y me besó, mientras me susurraba un mmmmm cerca de mi boca, nos besábamos lentamente, nos movíamos por la habitación al ritmo de las notas, mis manos hicieron desaparecer lentamente su camiseta, mientras sus manos se colaban bajo la falda y me apretaban contra él, era una danza lenta sensual, nuestras manos acariciaban nuestros cuerpos, mientras las lenguas jugaban sobre la piel, subiendo por el cuello, bajando por el pecho, enredándose en los pezones, se podía oler la excitación en toda la sala, nuestras mentes iban más allá pero nuestros cuerpos habían decidido seguir disfrutando de ese momento.

Poco a poco, sin separarnos llegamos hasta la cama, se deshizo de los pantalones, se tumbó a los pies de la cama cerca del espejo, y estiró su mano para que fuera con él "ven aquí, chúpamela y mira como lo haces", debo reconocer que esas palabras me excitaron, me acerqué subí a la cama y me puse a su lado de rodillas, me puse frente al espejo y nuestras miradas se encontraron en él, sin dejar de mirar me acerqué para meterla en mi boca, sus ojos se entrecerraron, estaba muy excitado, la metí profundamente, hasta sentirla en mi garganta, miré al espejo, me gustaba lo que veía, sus manos jugueteaban por encima del encaje rosa, haciendo que poco a poco se humedeciera, sus dedos lo apartaban y me acariciaba, mientras mi mano masturbaba acompañado de mi boca, sabía perfectamente lo que le gustaba, y simplemente se lo daba, succionaba con firmeza la punta mientras mi mano giraba en la base de su polla, me retiré y le miré puse saliva en uno de mis dedos y comencé a acariciar su ano, repetí la operación un par e veces y mientras le penetraba con mi dedo índice, introduje su polla en mi boca, sus dedos me penetraban al mismo ritmo, ritmo que marcaba con su mano en mi nuca, de repente me paró, me agarró y me hizo subir hasta su cara, me besó firme pero con mucha ternura, dio un lametazo por todo mi cuerpo hasta llegar a mi oreja "quiero follarte" me dijo al oído.

Me tumbó, se puso un condón, se colocó entre mis tiernas, y tras besarme me penetró, sus manos estaban a ambos lados de mi cuerpo, movía sus caderas, acariciando cada rincón de mi vagina, sabía que eso me ponía a mil, mis piernas rodearon sus caderas, símbolo inequívoco de que quería más.

La penetración cada vez era más profunda y más dura, el sonido del cabecero al golpear contra la pared se apoderaba con la estancia y se fundía con mis gritos, sus ojos inspiraban lujuria, sus dientes mordían sus labios, como si tuviera que controlar su fuerza, su mano agarro mi mejillas, su voz firme y excitada me pregunto, "dime quieres ser mi puta??dime", "creí que ya lo era" contesté, sonrió al escuchar lo que quería oír, y comenzó a penetrarme salvajemente, su mano agarró mi cuello, y giro mi cara hacia el espejo, su mano hacía un poco de presión, una presión que me excitaba enormemente, le veía reflejado, veía como me penetraba, como su culo desnudo empujaba pareciendo que intentaba vengarse de mi,  sus manos agarraron mi pelo pegando su boca a la mía, mi mano agarraba el suyo mientras las uñas de la otra se clavaban en su espalda, ahogábamos los gemidos en la boca del otro, nuestros labios se atraparon, se mordieron para ahogar un grito producido por esa ola de placer que nos permitió compartir espasmos, nuestros cuerpos eran uno, y se sacudía salvajemente, entre gemidos, y gotas de sudor.

Los gemidos dieron paso a las sonrisas, los mordiscos a los besos, y así poco a poco y sin separarnos ni un centímetro fuimos recuperando el aliento, me encanta sentir como su polla va perdiendo firmeza y se deja abrazar por mi vagina.

Allí tumbados abrazos, fumando, mirando las estrellas por el ventanal, en la penumbra que nos otorgaban las velas, y mientras fumábamos "¿Bueno me has perdonado ya?",él se incorporó miró todos los juguetes que había encima y respondió "pichipicha", reímos mientras me abrazaba,  aún nos quedaba mucha noche por delante.


sábado, 25 de enero de 2014

Dulce Encuentro

Le había prometido que la próxima vez que nos viésemos le prepararía una sorpresa, faltaba media hora para recogerle en la estación, así que empecé a preparar la estancia, coloqué cuidadosamente papel de periódico arrugado dentro de la chimenea, sobre él unos sarmientos finitos, y alrededor haciendo una pirámide los troncos más gordos, me encantaba el ritual, casí tanto como el de hacerse un peta, ambos terminan acercando la llama del mechero, encendí una piña y la coloqué debajo al lado del papel, era un placer observar como se iba expandiendo por el fuego y las ramas gritaban al sentir su calor, en un par de minutos todo ardía con intensidad, cerré el tiro para que no se consumiese demasiado rápido, estiré un par de mantas en el suelo, (el suelo es demasiado frío) una toalla sobre ellas, y varias velas rodeando la habitación.




Cuando llegué ya estaba esperándome, subió al coche y me dio un beso profundo, siempre teníamos ganas de vernos pero encontrar un rato no era fácil, eso si cuando lo encontrábamos se paraba el tiempo.
Enseguida llegamos a casa, se sorprendió al entrar y ver lo que le esperaba, me abrazó y me besó, "eres una caja de sorpresas, me apetece mucho, me encanta el fuego," Cogí un par de cervezas de la nevera, nos quitamos los zapatos y nos sentamos sobre las mantas, nos liamos un peta, mientras nos tomábamos las cervezas, nos quedábamos absortos mirando el fuego mientras nos acariciábamos y jugábamos con el humo. Entre risas y caricias nos fuimos desnudando, las lenguas comenzaron a juguetear, nos besábamos de forma divertida, jugando a no dejarnos, nos deseábamos, pero ambos queríamos dilatar el momento.

"bueno y ese masaje para cuando??" me dijo, me aparté y se tumbó bocabajo, puse aceite de fresa en mis manos, y dejé gotear a lo largo de toda su espalda, mis manos comenzaron a acariciarla, primero extendiendo el aceite a lo largo de toda ella, mis pulgares trazaban círculos sobre su piel desde la columna hacia afuera, masajeaban sus omoplatos y subían firmemente por sus cervicales, ayudándolo a que espalda se fuese destensando, mis manos acariciaban suavemente su espalda, sus caderas, jugaban sobre su coxis. Música  relajante sonaba de fondo lo que ayudaba a crear un clima cálido.





Sin dejar de acariciarle cambié de posición entreabrí sus piernas y me coloqué entre ellas, puse aceite en mis manos y empecé a masajear sus pies, primero extendiendo el aceite, después presionando las plantas, acariciando los dedos, y jugando con los ritmos mientras subía hacia sus muslos. Dejé caer más aceite sobre sus glúteos, lo extendí, masajeaba sus muslos, y mis pulgares acariciaban sus testículos de refilón, masajeaba con firmeza sus glúteos, y rozaban su ano y su perineo, sus piernas se contraían, lo que hacía pensar que comenzaba a excitarse.

Le pedí que se diera la vuelta, me coloqué detrás de su cabeza puse aceite sobre mis manos y comencé a masajear su frente, sus sienes, deslizaba las yemas de mis dedos por su cuero cabelludo, mis manos se deslizaban por su cuello, podía observar como su polla estaba cada vez más erecta, estaba relajado, mi dedos jugaban con su cuello y su mandíbula, de ahí pasaron a su pecho, jugando con sus pezones, él abría los ojos, observando mis pechos cerca de su cara, sus manos intentaron tocarlas pero no se lo permití, mis manos bajaban hasta sus caderas y subían bordeando su polla que ya estaba erecta, pero si llegar a tocarla, para subir por su ombligo.

Me coloqué entre sus piernas, dejé caer aceite sobre su sexo, mis manos masajeaban sus ingles, acariciando sus testículos, puse aceite sobre mis pechos, y mis manos subían por su torso mientras mis tetas acariciaban su miembro, un gemido se escapó de sus labios, y mi lengua lo recogió de un lametón, mi lengua dibujó los tatuajes que dibujaban su torso.

Una de mis manos tomó su polla esparciendo bien el aceite, mientras mi otra mano jugaba con sus testículos, la masajeaba lentamente, jugaba con su punta, mis manos pintaban diferentes movimientos. Unos con más intensidad, otros con más velocidad. Los gemidos ya no eran disimulados, se incorporó, acercó su boca a la mía, y me beso mientras me abrazaba, puso mis piernas a los lados de la suya, y muy despacio dirigió su polla hacia mi, nuestras pelvis se unieron y fundidos en un abrazo comenzamos a bailar al unísono, nuestras bocas se devoraban, su boca apretaba mi cuello, mientras mis manos se aferraban a su espalda.

El sol iluminaba nuestras caras, mis dientes se aferraban a su labio inferior, de un movimiento me tumbo en el suelo, sin sacarla y comenzó a embestirme con fuerza, besaba mi cara, mientras yo mordía uno de sus dedos,  el ritmo se iba acelerando, estábamos muy calientes, mis piernas rodearon su cintura, los cuerpos se pegaron, las bocas se unieron y siendo uno, estallamos en una llamarada de placer, mientras ambos orgasmos morían en nuestras bocas, nos bebimos los gemidos, nos comimos las sonrisas y abrazamos pasamos un rato observando el fuego, charlando cobre que preferíamos ir al infierno que al infierno, porque preferíamos la ropa negra y roja antes que los tonos pasteles.



Y entre risas abrí una botella de vino y mientras nos tomábamos la primera copa brindábamos por todas las noches que nos quedaban por disfrutar, era hora de cenar y coger fuerzas, teníamos toda la noche por delante....


jueves, 24 de octubre de 2013

NOTAS MUSICALES QUE ME LLEVAN A TI

Las notas de un piano sonaban, caminé despacio en tu busca, sabía que no estabas bien, llevaba días preocupada por ti, por tu silencio, por tu ausencia, solías perderte pero esta vez era distinto. Alguien me dijo donde podía encontrarte y aún a sabiendas de que posiblemente rechazarías la visita de cualquiera, me aventuré a ir, tenía que intentar que volvieras.

La puerta estaba de espaldas al piano por lo que no me podías ver, fui sigilosa, del piano salía una triste melodía que entre sollozos cantabas en voz baja, como si solo cantaras para ti, una botella de ron medio vacía adornaba en su alto al piano negro, me acerqué sigilosa, hasta llegar a tu altura, mis manos acariciaron tu pelo, tan siquiera te diste la vuelta, acabaste la canción sin inmutarte, y yo permanecí allí inmóvil, no tenía ninguna prisa, pasaste tus pies por encima de la banqueta, me miraste por primera vez, no te sorprendió, tan solo apareció una leve sonrisa y me abrazaste por la cintura, tu cabeza reposó en mi pecho y continuaste llorando mientras mis manos acariciaban tu cabeza, como quien quiere consolar a un niño desolado. Era extraño siempre había podido sentir tu tristeza, algo nos había conectado desde el primer segundo, y en ese momento sentía como el dolor apretaba tu pecho.

Pasados unos minutos dejaste de llorar, me agaché para ponerme a tu altura, me acerqué y mi boca recogió tus lágrimas, olías a alcohol, estabas borracho, pero no importaba, lo importante solo era que estabas vivo, y que todo pasaría.

Tus manos agarraron mis mejillas y me atrajeron hasta tu boca, un beso profundo, como si quisieses perderte en mi, tus dedos levantaron mi vestido, hasta sacarlo por encima de mis brazos, dejándome con tan solo un pequeño tanga negro de encaje, acariciaste mi cuerpo firmemente, me cogiste en brazos y me sentaste sobre el piano, tus dedos firmes acariciaban mi cuerpo, el silencio era absoluto, tu lengua recorrió mi vientre, mis senos, mientras ni espalda se arqueaba y mis dedos jugaban con tu pelo, era una situación extraña, el aire estaba impregnado de tristeza, de melancolía, pero también de morbo y de deseo.

Desabrochaste tu pantalón dejando a la vista tu miembro erecto, y sin miramientos lo metiste hasta el fondo, fue tan dura la embestida que me hizo dar un respingo, mi espalda sentía la madera fría del piano, mientras que al mismo tiempo sentía tu miembro caliente clavarse en mis entrañas, como si de verdad quisieras desaparecer dentro de mi, tu mano agarraba mi cuello manteniéndome inmóvil, mientras tus dedos se paseaban por mi labios, y mi boca los atrapaba con ansia... tu otra mano apretaba fuertemente mis pechos, estabas fuera de ti, y yo había entrado en el mismo estado emocional, tras un breve espacio de tiempo penetrando duramente los gemidos comenzaban a aparecer en ambos, cada vez menos silenciosos, cada vez menos humanos y más animales, y cuando estabas a punto de explotar me incorporaste y me apretaste contra ti, tus brazos rodearon mi espalda, y tras dos nuevas embestidas, ambos sentimos el gozo del placer, sentí como te derramabas dentro de mi, sellando lo que siempre había sido a pesar de todo, nuestros labios se acercaron fundiéndose esta vez en un beso de ternura, de agradecimiento, de consuelo, mientras acariciabas mi pelo.


Me miraste a los ojos, una lágrima broto de ellos, abriste la boca para decir algo, yo dulcemente observaba tus ojos tristes y la dulzura de tu sonrisa, en ese momento me desperté, aún llegaban las notas del piano del salón que estaba justo debajo de mi habitación del hotel, supongo que su sonido me había envuelto en un ligero sueño y las notas siempre me traían una sensación dulce y a la vez amarga que me sabía a ti.

Me hubiera gustado no despertar y poder escuchar esas palabras, pero el destino es caprichoso y quiso dejarme con las ganas de oír tu voz.... y con las ganas seguiré, esperando a que llegue otro momento donde pueda escucharlas.

viernes, 18 de octubre de 2013

ME GUSTAN SUS SORPRESAS

Era jueves sobre las 6.30 de la tarde, hacía frío fuera, yo había puesto la chimenea, y estaba en el sofá mensajeándome con él, volvía de viaje, había currado en la capital y tenía que regresar, no conducía así que en sus viajes solíamos entretenernos contándonos nuestra vida o bromeando con cualquier tema, ese día estábamos nostálgicos como el tiempo, la ternura flotaba en el ambiente... un mensaje cambió el tono de la conversación "oye tu vives en torrejón no???""si por?" "pásame la dirección, ahora te cuento" (después me contaría que vio el cartel en la autovía y no podía irse sin besarme, que dejo a los compañeros seguir solos y que él se incorporaría al día siguiente).

Yo me quedé un poco fuera de juego, me puse algo de ropa, recogí lo que tenía encima de la mesa y el timbre sonó, "si??"" Abre soy yo", el corazón se me salía por la boca, no me lo podía creer. Abrí y me asomé a la escalera, nada más mirarnos se me fueron los nervios, dejé de temblar, llegó la calma, subía con sus vaqueros apretados y esa enorme sonrisa, yo debía de tener una cara de tonta... nos fundimos en un abrazo fuerte, largo, en un abrazo que decía muchas cosas, a ese abrazo le siguió un beso, un simple roce de labios muy divertido, para después pasar a casa. Sin soltarle de la mano, como si tuviera la sensación de que al girarme se iba a esfumar, le enseñé la casa, riendo con cada detalle, con cada historia de donde era cada adorno que decoraba las paredes...

Nos sentamos a tomar una cerveza y charlar, había mucha complicidad, muchos gestos de cariño, siempre me dio miedo equivocarme con lo que sentía pero teniéndole a mi lado tenía la certeza de que todo lo que habíamos sentido no era sólo ilusión era real...pedimos cena al chino y nos pareció que acabábamos de llamar cuando llegó...el tiempo con él siempre se había pasado volando...y esa noche no iba a ser diferente...cenamos mientras hablamos sobre los malos momentos que habíamos pasado, sobre los buenos, sobre los problemas que aún ambos teníamos, sobre los miedos de cada uno...

Y al terminar de cenar nos dispusimos a ver una película, nos acomodamos en el sofá y la peli comenzó, yo no la estaba haciendo mucho caso la verdad, pensaba en lo que sentía en que estaba ahí con él, que esa noche tan deseada por fin había llegado, estábamos en silencio, y lentamente nuestras manos se unieron, y comenzaron a acariciarse, nuestros ojos seguían en la película mientras nuestras dedos jugueteaban, provocando que mi piel se erizara,  giré mi cara para mirarle y el correspondió a esa mirada, lentamente y sin dejar de mirarnos, me acerqué, miré sus labios y los míos se acercaron, se acariciaron, esta vez no fue un beso furtivo,  se fue convirtiendo poco a poco en un beso profundo, intenso, donde nuestras lenguas calmaban esa sed que hacía tiempo sentían, nuestras manos nos apretaban contra el otro, como si quisiésemos ser uno sólo... Al separarnos un dulce sonrisa se nos dibujó a ambos, la cama y la paz pintaron la habitación, y la ternura podía olerse, abrazados continuamos viendo la película, las caricias ya no eran disimuladas y los besos tampoco, se sucedían cada vez que la película pasaba por un lado lento, lié un cigarrito y ambos lo compartimos, jugueteando echándonos el humo, que alternábamos con divertidos besos, para cuando lo terminamos ya ni recordábamos la película.

Me acerqué a su entrepierna y mordí desde principio hasta el fin el bulto que su pantalón marcaba a su izquierda, me daba la sensación de que iba a explotar ese pantalón tan ajustado, así que mirándole de forma traviesa comencé a desabrochar sus botones, tuvo que levantarse para poder quitárselos, yo reía mientras, no llevaba ropa interior por lo que su polla erecta quedó al descubierto, era grande, gordita, la miré con cara de deseo, él se tumbó a mi lado y cociéndola en su mano me la ofreció, mi lengua se acercó a ella para recorrerla despacito,  sin dejar de mirarle a esos ojos verdes que poco a poco se llevaban de deseo y excitación... mis labios rodearon su glande, y lentamente fue penetrando mi boca, profundo, hasta el fondo, para después lentamente sacarla de mi boca y succionar la punta, mis manos comenzaron a acariciar sus testículos, mientras mi boca aumentaba el ritmo de succión, una de sus manos acariciaba mi pelo mientras la otra se había desecho de la camiseta y jugueteaba con mis pezones, hábilmente me desnudo y me tumbó en el sofá.....su lengua comenzó a recorrer mis piernas, sentir su lengua en mi piel y sus grandes manos acariciando mi cuerpo, me hacía volver loca, paseó por mis muslos hasta llegar a mis ingles, su lengua jugaba haciéndome sufrir, por fin se acercó a mi sexo, yo por dentro suplicaba que lo hiciera ya, se acercó y echo su aliento sobre mi clítoris.... sentir su aire caliente me hizo estremecer, su lengua se abrió paso entre mis labios, y golpeó mi clítoris, lo golpeo varias veces mientras mi boca no podía evitar los tímidos gemidos, su lengua continuó jugueteando mientras dos dedos se abrían paso en mi vagina, penetraban profundo, lentamente, tras empaparse comenzaron a  acariciar mi ano, y uno se abrió paso en el mientras el otro hacía lo propio en mi vagina, los gemidos dejaron de ser tímidos para convertirse en salvajes, sus dedos me penetraban mientras su boca me devoraba, en apenas unos segundos y mientras mi mano apretaba su nuca, mi cuerpo se tensó, y un tremendo orgasmo me recorrió todo el cuerpo, fue tan intenso que me costó recuperar el aire, fue tan intenso que acabé mareada, se acercó a mi y me beso lentamente, podía sentir su sonrisa mientras me besaba, me gustaba el sabor de su boca tras mi orgasmo, se incorporó sobre mi y lentamente su polla se abría paso dentro de mi, lentamente, sus caderas se movían y podía sentir como me acariciaba por dentro, salía lentamente y se dejaba caer, haciéndome gemir cada vez que tocaba el fondo, mis piernas rodearon su cintura, quería que me follara, incrementó su ritmo mientras mis uñas apretaban su espalda y su boca se comía a la mía.

Paró un instante y rodando en el sofá y me puso encima, comencé a botar sobre él, mis tetas botaban frente a sus ojos, y sus manos las apretaban con fuerza, pero el pequeño dolor que me producía era placentero, sus manos agarraron mis caderas, las levantaron un poco y comenzó a penetrarme, duro, mientras ambos gemíamos, sus manos me rodearon y me apretaron fuerte contra él, mientras el ritmo era frenético y juntando nuestras bocas, ahogamos un nuevo orgasmo, esta vez sincronizado, nos tragamos los gemidos y todo el placer.


Quedamos tendidos, abrazados, empapados, sonrientes, felices, me acerqué y le dije al oído.....hoy sueño dormirá en mi cama gracias a tu sorpresa

lunes, 16 de septiembre de 2013

QUIZÁS ALGÚN DÍA

Hoy publico un relato muy especial.....dedicado a alguien muy especial....

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El verano estaba terminando y un día como si las fuerzas de la madre tierra nos cruzaran, nos conocimos tu y yo, fue extraño en apenas unos segundos nos sentimos amigos, y en apenas unas horas habíamos desnudado nuestras almas.

Pasamos varios días en una montaña rusa incesante, igual reíamos, que llorábamos, que incluso de forma fortuita nos excitábamos. Largas horas enredados en interminables conversaciones, en reconfortantes abrazos, en caricias entre lágrimas esculpidas por las palabras, en silencios, en temores, en desconciertos...rodeados de una química especial que hacía a nuestros cuerpos reaccionar ante las reacciones del otro.

Ambos estábamos ansiosos o temerosos de encontrarnos, todo era demasiado complicado, las circunstancias, la falta de tiempo, yo sabía que quería verte, pero tu no lo tenías tan claro, unas veces lo deseabas, otras lo rehuías. Yo decidí dejarlo en tus manos, olvidarme de eso y disfrutar de lo que había y que tan feliz me hacía.

Era viernes por la mañana, me llegó un mensaje, eras tu, "Cambio de planes, tengo 2 días libres. Sigues queriendo conocer al bobo del fondo de la foto???"   "Of course" respondí "coge un bikini, ah no que eres nudista, jajajaja" contestó...."que gracioso, cogeré uno ;-), organizo aquí y te llamo"

Organicé lo que me quedaba de trabajo y en menos de dos horas ya estaba montada en el coche con mochila incluida". Las pocas horas que nos separaban se me hicieron eternas, estaba nerviosa, había sido todo muy intenso y no sabía que iba a salir de ahí. Lo que si tenía claro es que me moría por abrazarte.


Dejé el coche en la puerta, tenía un nudo en el estómago, te escribí desde el coche, "estoy en la puerta, es tu última oportunidad para salir corriendo ajajja, estás seguro de que quieres que toque??" Estaba mirando el tlf cuando saliste por la puerta, me bajé del coche, te acercaste a mi, y nos fundimos en un abrazo eterno, en un abrazo de los que no se olvidan jamás, un abrazo que resumía todas esas horas de conversaciones. Pasamos a casa cogíó una mochila y dijiste que nos íbamos... ¿como que nos íbamos? a donde? no me gustaban las sorpresas me gustaba darlas pero no recibirlas. En unos minutos llegamos al puerto, no podía ser verdad, sabías que me daba miedo el mar, sabía que la idea de no ver tierra por ningún lado me daba pánico. Reías porque yo me resistía como una niña a subir...tirabas de mi mano para que entrara...ambos reíamos. Yo sabía lo importante que era ese barquito para ti, el esfuerzo que te había costado poder cumplir tu sueño. Nos acomodamos y zarpamos, era poco después de medio día, abrimos una cerveza, yo insistía en que me daba miedo estar perdida en el océano, pero me pedías que confiara en ti. Me quité la ropa y me puse el bikini, al salir con él puesto te empezaste a carcajear, "eres una nudista de palo por lo que veo" " y tu un idiota, no sabía que hacer, se que hay confianza pero..." te acercaste y me abrazaste, tus manos se posaron en mi cuello mientras sus pulgares acariciaban mis mejillas y tus labios por fin se unieron a los míos, un beso tierno, cálido, un beso tranquilizador, "claro que estamos en confianza, ponte cómoda", te desnudaste y desapareciste de la cubierta, yo hice lo propio y me tumbé a tomar el sol.

Disfrutaba sintiendo los rayos del sol en mi cuerpo desnudo, ya no eran tan intensos, eran soportables, y una pequeña brisa lo hacía muy agradable, te acercaste con un par de latas y un peta, venías desnudo, por primera vez podía observarte, eras un hombre muy atractivo, alto fuerte, con un buen cuerpo, algo de barriguita y llevabas estupendamente tus añitos, tus manos eran grandes, y una semierección que dejaba intuir que las habladurías del entorno acerca de tu dotación no era un bulo. Te miré descaradamente, ya te había advertido que no podría evitarlo cuando nos viesemos y te tapaste con las cervezas de forma divertida, nos sentamos a compartir esa marihuana juntos,  las conversaciones se sucedían, entre caricias y besos, no pasábamos de ahí, nos sentíamos cómodos, felices, no teníamos prisa, el sexo no era el objetivo, era un regalo. El tiempo se pasó volando y enseguida vimos tierra, era formentera, reconozco que me tranquilicé cuando lo ví. Nos acercamos un poco a una cala, El sol estaba bajo aunque aún se sentía su calor, paramos y al ver ese agua transparente te propuse bañarnos. No quisiste hacerlo pero yo si lo hice, fue un placer disfrutar desnuda de esas aguas traslucidas. Pasé un rato nadando y disfrutando, te asomaste, me observabas, te incitaba para que vinieras pero no había forma, que soso..... Me ayudaste a subir, te abracé para mojarte y sentí su erección en mi ombligo al hacerlo, no podíamos dejar de sonreír, las manos acariciaban nuestras espaldas mientras nuestras bocas se envolvían en un baile maravilloso. Agarraste mi mano y me llevaste a popa, habías preparado unos platos, un poco de queso, un poco de jamón, un par de copas y una botella de vino frio. No podía creerlo yo no estaba acostumbrada a eso, tenía la sensación de que no era real, de que no me estaba pasando a mi, pero fuere como fuere lo iba a vivir, disfrutamos de la cena, del vino y de una maravillosa conversación mientras el sol se despedía de nosotros.

En unos momentos era de noche, nos tumbamos y decidimos que era hora de dejar de hablar, se hizo el silencio, nuestros ojos se miraron fijamente, las manos se entrelazaron mientras nuestros labios se buscaban y nos dejamos embeber por la magia que nos envolvió, nuestros corazones se fusionaron para latir al mismo tiempo, desde el instante en que nos conocimos se había producido una gran conexión, y estábamos a punto de que la conexión fuera completa, mi piel se erizaba al roce de tus manos que se deslizaban lentamente por mi cuello, solo la yemas de los dedos, como si temieses que me fuese a romper, tu boca no se separaba de mi, tan solo para coger aliento y resbalar por mi cuello tras tus dedos, me faltaba el aliento, sentía un leve mareo, tu boca resbalaba por mi ombligo, yo me limitaba a acariciar tu pelo y a volar.... tus manos entreabrieron mis piernas, tu lengua se deslizó por el interior de mi muslo, yo estaba muy excitada, posaste tu aliento sobre mi sexo y sentir su calor me hizo estremecer, tu lengua se abrió paso lentamente recorriéndolo de abajo arriba cuidadosamente, para terminar posándose sobre un pequeño botón que se erizaba esperando su encuentro...

Tu lengua lo envolvió, jugueteó con él, degustó el caramelo que junto a mi alma se deshacía en tu boca, tus dedos me penetraron firme pero pausadamente, mientras mis manos se aferraban a tu cabello, una vez dentro comenzaron a incrementar el ritmo y tu boca se volvió loca, y yo con ella, tu lengua cálida, tensa azotaba mi clítoris mientras tus dedos me hacían gemir, esos gemidos te daban cuenta de que estaba a punto de estallar, tu lengua cesó un segundo me miraste y me dijiste "pequeña dáselo a tu cabrón" y como si esas palabras destaparan la caja de pandora, los movimientos se volvieron las bruscos y los gemidos se convirtieron en gritos, y entre ellos, exploté en un orgasmo del que bebiste gota a gota.

Mientras me recuperaba colocaste tu cuerpo entre mis piernas, compartiste mi sabor con un dulce beso, y en un lento vaivén comenzaste a frotar tu sexo erecto sobre el mío, me besabas y te comportabas como si me estuvieses penetrando, solo que tu sexo rozaba el mío que se encontraba tierno y cariñoso del orgasmo anterior, y se empapaba con la huella de lo que acaba de ocurrir, tu roce me volvía loca, "deja de hacerme sufrir, hazme tuya más de lo que soy" te dije tras morderte el labio, de un movimiento me penetraste duro....un gemido salió de mi boca que tus labios recogieron.

Estabas excitado, tu cuerpo salía de mi para volver a entrar de forma intensa, me gustaba sentirte, mis uñas apretaban tu espalda, tras varias penetraciones mis piernas te rodearon, quería que me follaras de verdad, te apreté contra mi y comenzaste a penetrarme cada vez más duro, era sexo pero nuestras miradas no se separaban, se hablaban un dulce lenguaje que lo convertía todo en mucho más. Te empujé y te dejaste hacer, puse tu espalda contra el suelo y me senté sobre ti, mi espalda erguida te mostraba mis senos frente a la luna, mientras mis caderas hacían círculos contrayendo y descontrayendo, para que pudieras sentirme, me observabas, con los ojos muy abiertos, esos ojos verdes que parecían registrar cada instante, llevé tus manos a mis pechos y comencé a botar lentamente sobre tus caderas, mi cara de traviesa no se apartaba de ti, mis manos se apoyaban es tu torso, y sin apenas apreciar el acelerador el ritmo se fue incrementando, tus manos apretaron mis caderas para poder dirigir el ritmo que más te hacía disfrutar y yo me dejé hacer, mi cuerpo estaba a merced de tu ritmo y el tuyo a la merced de lo que mi cuerpo le hacía sentir, éramos uno, y a cada instante más entregados al instinto de la noche, los gemidos de ambos se entrelazaban con el sonido del viento, nuestros cuerpos vibraban al unísono y al unísono también sintieron una oleada de placer que recorrió ambos cuerpos, dejándome tendida sobre ti....recuperando el aliento, entre sudores, entre leves murmullos..

Nos acomodamos el uno al lado del otro y mirándonos a los ojos solo se escucharon unas palabras que retumbaron en el océano, "Te quiero", ambos sabíamos lo importantes que eran esas palabras.

            Entre mis brazos te dormiste yo no quería hacerlo no quería perderme ni un solo segundo de lo que estaba viviendo, la luna nos bendecía, el mar nos mecía y la brisa nos cantaba, todo estaba bien, todo estaba en calma, conté cada estrella del firmamento y cuando el sol comenzaba a despertar, abriste los ojos estiraste tus brazos para apretarme contra ti y me susurraste al oído, "pequeña no tengas miedo, duerme, no me voy a ir, cuando despiertes voy a seguir aquí".

   

            Y su voz se llevó mis fantasmas, y el silencio del amanecer todos mis miedos.

lunes, 29 de julio de 2013

LA ULTIMA VEZ QUE TE SOÑÉ

Me fui a dormir con la esperanza de volver a tenerte algún día entre mis brazos, no se cuanto tiempo había pasado cuando apareciste, llegaste tranquilo aunque algo molesto por haberte cerrado la puerta en las últimas noches y haberte impedido el paso hasta mí, pero te extrañaba, quería cerrarla para siempre pero no podía, en el fondo sentirte cada noche era una conexión entre la realidad y la magia, y el interruptor entre ambos mundos eras tu.

Agarraste mis manos, y con un pañuelo las ataste "estas deben de ser las únicas ataduras que deberías permitirte" me dijiste al oído, mientras tu lengua recorría mi cuello. Mi cuerpo se estremecía con el simple roce de tu lengua, una simple caricia tuya era capaz de tocar mucho más profundo que la simple superficie de la piel, tus manos acariciaban mi cuerpo con lentitud, deleitándose en la tersa y suave piel de mis senos, poco después tu lengua se deslizaría hasta ellos, para pararse en su centro y juguetear con el botón que se erigía, llamando a conquistarlo como a un alpinista un ocho mil, sentir tu lengua bordearlo, sentir como tus labios lo atrapaban para hacerlo suyo, mi cuerpo volaba cada vez más alto, tenía sed de ti, buscaba tu boca, quería besarte, pero mis manos atadas no me lo permitían, mis labios suplicaban tu boca, lo sabías pero hacías caso omiso.


Tu lengua se deslizó por mi ombligo, tu boca besó mis ingles, sentí tu aliento caliente sobre mi sexo húmedo, enloqueciendo, tu lengua lo acarició, lo besó, lo azotó, mientras yo seguía suplicando, mientras yo perdía los sentidos, te deslizaste hasta mi boca, mientras tu mano acercaba a mi gran anhelo, a mi gran deseo hasta la entrada al mundo del placer, lentamente tu cuerpo se fundió con el mío mientras nuestras bocas por fin se encontraban, así unidos, quietos en silencio, con las leguas unidas éramos uno, éramos un solo ser, que vivía, que sentía, que latía, únicamente cuando los dos nos fundíamos.

Nuestros cuerpos se acunaron en un lento vaivén, en una lenta danza, de suaves gemidos ahogados en gargantas, de susurros inentendibles, y así de la mano volvimos a tocar el cielo, volvimos a volar cerca del sol.

"Si eres feliz al tenerme y tus palabras pueden hacer que estemos juntos, porque silenciar a tus dedos??? No lo hagas, no acabes con una maravillosa historia que alimenta el alma de los dos" y tras esas palabras, desató mis muñecas y salió de mis sueños.

Al entrar luz por la ventana desperté, lo hice con una sensación de tranquilidad, pero con los brazos dormidos, como si los hubiera tenido mucho rato en la misma postura, no recordaba que había soñado, pero me había dejado una sonrisa en la boca, paz en el alma y una sensación agridulce al tener la certeza de que tras la lección nunca más aparecerías, pues me había dado cuenta que los sueños sueños son.